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Relatos de Ficción
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Realistas |
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11-06-2008 |
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Ranking 338 |
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¿El Castigo es Justicia?
Escrito por
José Ángel Gómez Fernández
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Título del relato de ficcion: ¿El Castigo es Justicia?. Este relato corto ha sido escrito por: José Ángel Gómez Fernández

Rememoro aquella mañana infernal, jamás imaginé que podría sucederme lo ocurrido ese fatídico día. Entré en el banco de siempre, saludé al personal que trabaja en él, después de años como cliente nos hemos acabado conociendo y haciendo amigos. Era un día precioso, soleado con temperatura moderada, primaveral y agradable, todo iba bien, pero eso cambió en apenas un instante.
Recuerdo haberme fijado en el hombre cuando atravesó la puerta, sus ojos sanguinarios reflejaban la maldad de la que haría gala. Sacó una pistola, una semiautomática de 9 mm. Gritó que nos echáramos todos al suelo y le entregaran el dinero de la caja. Obedecimos en el acto temblando de espanto. Sin previo aviso disparó a una chica en la frente para según él demostrar que iba en serio. Todos chillamos aterrorizados mientras el cuerpo inerte de la joven se desplomaba en el suelo. De su cabeza empezó a brotar sangre a borbotones. No podía creer lo que estaba pasando, quería que todo fuera una pesadilla de la que pudiera despertarme, pero no, aquello era la cruel realidad. Mi corazón latía frenéticamente a consecuencia del pánico, parecía querer salir desbocado a través de mis costillas. Me dolían los pulmones por mi respiración agitada y apresurada. Un sudor frío corría por mi cara; al contacto con mis labios pude comprobar que sabía acerbo, era el sabor del miedo. Mis dientes chirriaban mientras mi boca se contorneaba. A pesar de estar asqueado por la visión de la sangre, no podía apartar la vista del cadáver de la chica. La veía muerta pero aún no podía creerlo, mi mente no conseguía asimilar semejante atrocidad. El asesino muy alterado empezó a moverse de un lado a otro gritando y amenazando con su arma. En esa actitud nerviosa, casi enloquecida, resbaló en el charco de sangre creado por la joven, cayó al suelo y perdió su arma. Ésta deslizó por el piso y se detuvo ante mí, la cogí instintivamente, sin pensar. Me levanté acercándome al homicida y con mi mente turbada por el horror le encañoné sin saber lo que iba a hacer. Apenas podía sostener el arma por el pavor que sentía, mucho menos apuntar, pero la distancia era muy corta para fallar. Al momento empecé a oír dos voces en el interior de mi cabeza, era como si dos partes bien diferenciadas de mi personalidad me hablaran en lo más recóndito de mi cerebro, las oía claramente martilleando mis sienes y todavía las recuerdo palabra a palabra:
Dispárale a la cabeza. Se lo merece. Ha matado a una pobre chica inocente. Es un monstruo.
No lo hagas. Los criminales también tienen sus derechos. Debes entregarlo a la policía.
Los derechos de los criminales. ¿Y el derecho de la joven a vivir? No le había hecho daño a nadie.
La venganza no es el camino. Debe pasar a disposición judicial.
Esto no es venganza. La venganza es una respuesta emocional, tú ni siquiera conocías a la chica. Esto es castigo. Y es perfectamente racional. Su crimen no debe quedar impune. Es culpable. Merece un castigo.
¿Quién eres tú para juzgarlo? ¿Por qué te crees capaz de hacerlo? Los jueces son quienes deben juzgarlo y decidir el castigo a imponerle.
No se trata de juzgarlo, decidir si es o no culpable. Eso ya quedó claro, todos los aquí presentes lo habéis visto. No se necesita que alguien que no lo ha visto confirme su culpabilidad. Aquí se trata de castigarlo. El culpable debe ser castigado.
La justicia se encargará de castigarlo.
Los castigos impartidos por la justicia no son equiparables al delito. Además, ¿cuántos asesinos, violadores y otra escoria han soltado, y éstos han vuelto a delinquir?
Es parte del precio por vivir en una sociedad libre. La violencia sólo engendrará más violencia.
No traerá más violencia. Si acabas con él no dañará a nadie más. Si no lo haces serás culpable de las muertes que cometa en el futuro y que puedes evitar aquí y ahora.
Si le matas, ¿qué te diferenciará de él? También serás un asesino. Que no trate de justificarte un asesinato.
Él mata a gente inocente, tú le darás su justo castigo, no es el mismo caso. No tengo que justificar nada, nadie se había metido con ese homicida, fue él quien decidió venir a matar.
No puedes tomarte la justicia por tu mano.
La justicia es un derecho natural, no depende de un título académico, y el castigo es justicia. Ha cometido un crimen y debe ser castigado.
Estarás actuando fuera de la ley. Ésta se escribió para establecer nuestros derechos que son la base de nuestra libertad.
La ley se escribió para servir a la justicia. Pero los criminales burlan la ley y se ríen de la justicia. Esa chica sí que tenía derechos. Ese criminal le quitó el fundamental, el derecho a vivir. Los criminales no deben tener la libertad para hacer lo que quieran con la gente inocente.
No puedes quitar la vida a un ser humano.
Ese no demostró ninguna humanidad, no es ningún ser humano, ya te dije que era un monstruo. Quitó una vida. ¿Con qué derecho?
¿Y con qué derecho lo harás tú?
Con el derecho natural a impartir justicia. Debe hacerse justicia.
Te habla de justicia pero vas a asesinar a alguien.
Repito que le darás su justo castigo. Es una ejecución, no un asesinato. Y evitarás sus crímenes futuros.
Si todos actuaran así, conduciría a la anarquía. Aboliría la democracia por la que tanto se ha luchado.
Castigar al culpable por sus crímenes y evitar que cometa más, no es el camino a la anarquía. Es justicia natural. Ahora vivimos en el caos, donde los criminales campan a sus anchas por culpa de un sistema judicial deficiente.
Toda esa argumentación sólo puede ser propia de un necio.
Ese infinito liberalismo ridículo sí que es una necedad.
Suelta el arma y entrégalo a la justicia.
Aprieta el gatillo. Castígale y haz justicia.
Callaos los dos. No necesito oír nada más. He escuchado atentamente y sopesado racionalmente ambas argumentaciones. Ya he tomado una decisión.
José Ángel Gómez Fernández
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